Como vengo diciendo en anteriores artículos la desaparición de las ovejas eléctricas convierte la obra de Scott en una obra completamente diferente de la de Dick.
Eso nos lo muestra Dick mediante un personaje que no sale en la película, John Isidore, el cual inspira de muy lejos a J.F. Sebastián, en cuanto los androides fugitivos acaban residiendo en su casa y ambos están afectados por la radiación. Si bien ambos personajes son completamente diferentes.
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P K Dick |
J. Isidore es un marginado, un especial. Es alguien al que la radiación ha puesto por debajo de la población en cuanto a inteligencia. Isidore está al límite de la normalidad, por debajo del límite.
Su trabajo consiste en transportar animales mecánicos al taller, camuflado como veterinario.
Vive en el Keppel. Consciente de que un día el Kippel va a ganar la batalla.
Isidore es quien nos muestra el ritual cibernético de la religión de Mercer y el Kippel.
En la primera traducción que leí el kippel era llamado entropía. Pero kippel es la única palabra que puede ser usada para traducir kippel, dado que es un neologismo de P K Dick.
—Kippel son los objetos inútiles, las cartas de propaganda, las cajas de cerillas después de que se ha gastado la última, el envoltorio del periódico del día anterior. Cuando no hay gente, el kippel se reproduce. Por ejemplo, si se va usted a la cama y deja un poco de kippel en la casa, cuando se despierta a la mañana siguiente hay dos veces más. Cada vez hay más.
Pero sí, después de todo el kippel es la entropía. Es la tendencia al desorden que se apodera poco a poco del mundo donde los androides no sueñan con ovejas eléctricas, y donde los humanos intentan experimentar la empatía con el universo mediante una caja de realidad virtual.
En esa caja pueden vencer temporalmente a la entropía, al kippel. Especialmente si alguien es un especial y está marginado de la normalidad.
La fusión en la caja de Mercer es la únca oportunidad de conectar con eso que no está sujeto a la ley del kippel.
La fusión en la caja de Mercer es la únca oportunidad de conectar con eso que no está sujeto a la ley del kippel.
Nos cuenta Isidore el especial:

¿Quién es Wilburg Mercer? La definición nos la da otra vez Isidore, quién parece estar usando su pobre inteligencia al máximo, reflexionando sobre la realidad que le envuelve y a la cual no acaba de comprender.
Mercer no era humano, reflexionó; evidentemente se trataba de una entidad arquetípica de las estrellas impresa en nuestra cultura por un troquel cósmico...
Veremos más adelante que el Mercerismo que promueve la empatía del ser humano se opone a la mentalidad de los androides. Y que los androides no son – como en la película – solo unos pobres esclavos fugitivos, sino que los androides forman parte de una conspiración contra el mercerismo.
Los androides odian la empatía humana, que es lo único que hace superior al ser humano respecto al androide.
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A un androide le da igual la suerte que corra otro androide. No siente ninguna identificación con las emociones ajenas. No puede cuidar a una oveja real o eléctrica.
No, definitivamente los androides no sueñan con ovejas eléctricas.
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