jueves, 3 de septiembre de 2009

Samsara

La cuestión del samsara - el círculo de las reencarnaciones lo visualizo como una especie de paranoia universal.

La parte más dura es la derrota, la psicosis absoluta o los infiernos, pero el cielo que imaginamos ¿qué es? esa victoria, ese premio ¿es real? o solo es un estado maníaco, parte de nuestra paranoia.

Me resulta muy curiosa la paranoia, por que en cierta manera la paranoia puede alimentarse a si misma infinitamente.
Tenemos un centro sobre el cual giran todas las experiencias, y cuanta más energía hay más intenso es la percepción de ese centro como centro universal.
El centro es el miedo y todo confirma ese miedo... todo es un complot para destruir ese centro. Pero el centro es básicamente miedo.
Dios - como idea, o concepto - puede jugar mil papeles en la paranoia, puede ser el gran enemigo. Dios mismo puede ser quien nos quiere destruir. O quizás Dios sea la razón de ser perseguidos, el Diablo quiere destruirnos porque Dios y nosotros tenemos una relación especial.

Todo eso es miedo, pero miedo a ¿qué? ¿Hay motivo para tener miedo?

El caso es que reconocer nuestra paranoia no significa que no nos persigan, lo que nos hace paranoicos es dar excesiva importancia al hecho de ser perseguidos.
No es difícil imaginar que cada bacteria, insecto, cada cambio de las estaciones, cada alimento, cada animal del planeta, cada vecino, cada acontecimiento... es potencialmente una amenaza para nuestra supervivencia... al final de hecho algo o alguien nos va a matar.
Parece poco "espiritual" decir eso pero nuestra existencia es así. Es más, nuestra existencia tiene un costo para el entorno... y en realidad lo sabemos.
Otro aspecto de nuestra "paranoia" es la culpa. Sabemos del dolor causado a nuestros padres, sabemos de los animales muertos (incluso personas de hecho) para llevar adelante nuestra existencia. Es así. Como individuos y como sociedades somos alimentados de "sacrificios".
Y sabemos que seremos sacrificados - miedo y culpa forman ese juego de la paranoia.
Quizás podamos sentir culpa por lo que nuestro país hace a otro, y miedo de la venganza que tarde o temprano va a venir....
Pero sin nada de miedo y sin nada de culpa ¿en qué nos convertimos? en psicópatas.
Puros depredadores ¿reptilianos? Aspiramos a una victoria absoluta, a un trono vacante que solo unos pocos alcanzarán... o quizás solo uno.
Yo a veces me horrorizo al escuchar ciertos consejos "new age" que parecen destinados a ser seres absolutamente egocéntricos, y llamar a eso "espiritual".
Para compensar la culpa y el miedo, vamos a ser absolutamente "positivos" y amarnos a nosotros mismos como la razón de existir del universo.
Ahora Dios no es ya enemigo, nosotros somos Dios. Podemos usar nuestra imaginación para manipular la percepción, negar cualquier crítica, anular la duda, imaginar que vivimos en el paraíso, y si alguien sufre podemos desplazarlo de nuestra percepción (incluso podemos negar nuestros propios sufrimientos). De hecho hemos descubierto el mecanismo esotérico de la sugestión y podemos crear realidades con ese mecanismo... "liberador". Quizás incluso sea bueno para los demás que los manipulemos. Es un mecanismo que siempre ha estado a nuestro alcance, siempre lo han usado otros, ahora el arma es nuestra. Y en el mejor de los casos vamos a usarlas para fabricar un paraíso personal o un pseudo-nirvana.
De la paranoia absoluta al trono del universo, y allí descansar en la posición divina, quizás junto con otros Dioses... o quizás solos.
Pero nunca estamos solos, la paranoia revive en cualquier momento... surge una duda, la sombra de alguien más poderoso... y caemos.
Hay un ciclo posible de estados mentales, y hay una percepción del entorno en relación a cada estado mental.
Pero en el fondo el esquema siempre es paranoico. En el fondo siempre hay un centro y un movimiento. Y tanto uno como otro se retroalimentan de la sintaxis: Sujeto, verbo y predicado...
Estamos siempre ahí, salvo cuando nos relajamos, salvo cuando podemos abrir una brecha en esa cárcel de palabras y ver más allá.
No es fácil.... las creencias pueden servir de apoyo, pero no dejan de ser más de lo mismo.
Para poder relajar la paranoia, hace falta fe. Confianza plena en la bondad de la existencia, y ciertamente una fe sin pruebas.
Pues todo intento de probar algo en el juego paranoico no puede más que reafirmar el miedo.
Al final vamos a morir... pero no hay ninguna prueba de que no volvamos a despertar en otro sueño.
Sí amigo, no es fácil tener confianza, relajarse y mucho más difícil amar a pesar de todo. Pues al otro lado de esa paranoia hay alguien más... quizás más desesperado, más loco, que tú. Ese que desea tus posesiones, ese que quiere usar tu cuerpo, explotar tu energía, ese enemigo que te persigue es al único que puedes amar - el otro.
No, salir del samsara no es fácil. Ni cuestión de un curso de fin de semana... quizás ni tan solo es más que un gran símbolo.

Quizás existe otra manera de vivir sin miedo, pero con conciencia ecuánime del dolor.

Sufrimiento es intentar escapar del dolor, quizás aceptar el dolor, ver su universalidad sea una puerta a una percepción sana de nuestra existencia. Saber cómo confiar y afrontar cada reto sin imponer nuestro juicio sobre cuál ha de ser el resultado. Sin magnificar ni "lo bueno" ni lo "malo".

La meditación es en realidad eso.

No es sugestionarse, es ver con claridad. Ver primero nuestra confusión, verla con claridad.


Samatha - es calma, enfoque en una sola cosa.
Vipassana - es discriminar, saber distinguir.


No dudo que rendirse ante Dios, y la oración sean buenas maneras de atravesar la paranoia.

Todo depende de si sabemos no hacernos ninguna imagen de Dios. Babel es un simbolo de lo que sucede cuando intentamos alcanzar nuestra propia idea de Dios. Al final dejamos de entendernos y acabamos en guerra... incluso con nosotros mismos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Por favor - paticipa en este blog.

Me gustaría tener algo de feed-back.
Tu opinión, tu experiencia, tus pensamientos, vinculos a videos, presentaciones, blogs, web's...